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Terminal remota: una shell viva desde el navegador
La terminal remota abre una sesión de shell viva contra un equipo gestionado, desde el navegador y sin que haya nadie del otro lado. La salida llega en vivo, el teclado está conectado y Ctrl+C interrumpe de verdad el proceso que está corriendo.
Es una shell de verdad, no un cuadro de comandos
Hoy corre sobre equipos Windows, donde el agente abre PowerShell en el contexto SYSTEM. Es la diferencia con la consola de comandos con IA: ahí se manda un comando y se espera el resultado; acá hay un proceso vivo del otro lado, con el que se conversa.
Un programa que pide una contraseña se puede contestar sin que lo tecleado quede a la vista. Y para el caso del programa que la pide sin apagar el eco, el técnico enciende a mano el modo oculto de la salida mientras la escribe.
Se graba lo que se vio, nunca lo que se tecleó
La sesión queda grabada, y la regla es dura: se graba la salida, o sea lo que se vio en pantalla, y nunca lo que el técnico teclea. De lo tecleado queda cuándo y cuántos caracteres, jamás el contenido. La salida ya reescribe cada tecla cuando el eco está encendido, y no la reescribe justo cuando alguien está escribiendo una contraseña.
La grabación se retiene 90 días como piso, y ese piso no se puede bajar. La retención se puede subir, nunca bajar. El motivo no es proteger al usuario: un MSP que puede poner la retención en cero convierte su propia auditoría en decoración.
Los límites están puestos y se explican
Hay tres sesiones simultáneas por organización y una sola por equipo. La de por equipo no es negociable hacia arriba: dos técnicos tecleando contra la misma shell se pisan las teclas y la grabación resultante es ilegible.
La sesión se cierra sola a los 15 minutos sin actividad, y tiene un tope duro de 4 horas aunque se la esté usando. Una shell olvidada abierta contra la máquina de un cliente es una puerta abierta. Si el agente deja de dar señales por 60 segundos, la sesión se da por caída: una terminal muda un minuto ya no sirve para trabajar.
Quién puede abrirla y quién puede leerla
Abrir una terminal exige un permiso propio sobre ese equipo, separado del de ejecutar comandos. Leer las grabaciones exige el permiso de gestión de equipos: poder abrir una shell contra una máquina y poder leer todo lo que hicieron los demás son dos cosas distintas.
Preguntas frecuentes
¿En qué sistemas funciona la terminal remota?
¿Se puede interrumpir un proceso con Ctrl+C?
¿Queda grabado lo que escribo?
¿Cuánto tiempo se guardan las grabaciones?
¿Cuántas terminales puedo tener abiertas a la vez?
¿Puede quedar una sesión abierta para siempre?
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